Me llamo Anita, y siempre he soñado con vivir cerca del mar. Desde hace algunos años, el océano me rodea; estoy en casa.
Soy una observadora sensible y una oyente paciente. Creo profundamente en la casualidad. Vivo en armonía con el frenesí que provocan mis sueños, aunque a veces me cueste volver a tierra firme. Pero no puedo esperar otra cosa, estoy rodeada de agua—Ella se mueve. Ella me mueve.
Nunca rechazo la belleza, sino que la busco incansablemente. Suavizo mi crítica interior permitiéndome algunas veces el derecho a la ingenuidad. Vivo con la música, me encantan los ritmos envolventes—los bajos, la percusión.
Como trabajadora creativa, no persigo la felicidad, sino la libertad. Mi definición de identidad oscila entre ser un hilo de hierba que se mueve suavemente con el viento y ser el mismo viento. A menudo me detengo en el punto medio, y es ahí donde encuentro la belleza y la simplicidad que tanto me gustan.
Soy, sin duda, un ser en constante—aunque lento—movimiento. Mi mente, mi alma y mi cuerpo coexisten gracias a un flujo ininterrumpido de exploración y expansión. Mi salvavidas es concederme espacio para moverme y transformarme. Siempre.
Después de un gran cambio de vida, me estoy permitiendo moldear mi estilo de vida de acuerdo con mi energía, honrando el flujo de mi creatividad. Mis creaciones, a su vez, toman forma según el momento histórico, energético y práctico que atravieso en cada etapa (incluso en cada instante) de mi vida.

My name is Anita, and I have always dreamed of living by the sea. For the past few years, the ocean has surrounded me; I am home.
I am a sensitive observer and a patient listener. I believe deeply in serendipity. I live in harmony with the frenzy sparked by my dreams, even though sometimes I struggle to find my way back to solid ground. But I can’t expect anything else, I am surrounded by water—She moves. She moves me.
I never reject beauty; I seek it relentlessly. I quiet my inner critic by allowing myself, at times, the right to innocence. I live with music; I am drawn to enveloping rhythms—deep bass, percussion.
As a creative worker, I do not chase happiness; I seek freedom. My sense of identity shifts between being a blade of grass that sways gently with the wind and being the wind itself. I often find myself in between, and it is there that I discover the beauty and simplicity I cherish most.
I am, without a doubt, a being in constant—though slow—motion. My mind, my soul, and my body coexist through an uninterrupted flow of exploration and expansion. My lifeline is giving myself the space to move and transform. Always.
After a major life change, I am allowing myself to shape my lifestyle according to my energy, honoring the natural flow of my creativity. My creations, in turn, take shape according to the historical, energetic, and practical moment I experience in each stage (even in every single instant) of my life.